
Por la mañana el aire del dormitorio parece pesado; por la tarde, teletrabajando, cuesta concentrarse. A menudo no es culpa del tiempo, sino del aire cargado. Si mide el CO2 en casa, verá con claridad cuándo toca abrir las ventanas, en lugar de fiarse de la sensación.
En primavera, cuando la calefacción aún está encendida y las ventanas suelen quedarse cerradas, merece la pena prestarle atención. Estos cinco pasos le muestran cómo usar bien un medidor, interpretar lo que indica y renovar el aire en pocos minutos.
De dónde viene el CO2 en casa
El dióxido de carbono (CO2) es un gas incoloro e inodoro que expulsamos con cada respiración. En una habitación cerrada, por tanto, se va acumulando poco a poco. La rapidez depende del número de personas, del tamaño de la habitación y de lo herméticas que sean ventanas y puertas. Un piso moderno y bien aislado conserva el calor, pero también el aire viciado.
El valor de CO2 es sobre todo un buen indicador de cuánto aire fresco recibe una habitación. Cuando sube, suelen acumularse también la humedad de la respiración, la cocina y la ducha, y los olores. Las velas, una cocina de gas o una chimenea consumen además oxígeno y desprenden gases de combustión.
| Situación | Por qué el aire se carga tan rápido | Qué ayuda |
|---|---|---|
| Dormitorio con la puerta cerrada | Dos personas respiran durante horas en una habitación pequeña | Ventilar a fondo antes de dormir y al levantarse |
| Despacho en casa | Muchas horas sentado con la ventana cerrada | Ventilar un momento en cada pausa |
| Cena con invitados | Mucha gente, cocina, velas | Hacer corriente de vez en cuando |
| Habitación infantil | Habitación pequeña, puerta a menudo cerrada de noche | Ventilar por la mañana y por la noche, puerta abierta de día |
1. Elegir el medidor adecuado
No todos los aparatos que muestran la «calidad del aire» miden realmente el CO2. Algunos modelos baratos solo lo estiman a partir de otros gases. Compruebe en la descripción del producto que lleve un sensor de CO2 de verdad, a menudo denominado sensor NDIR.
Son prácticos los aparatos que indican también la temperatura y la humedad del aire. En el día a día, un semáforo o una señal acústica sirve más que una larga serie de cifras. Si quiere comparar los valores durante varios días, elija un modelo con historial.
2. Colocarlo bien y leer el semáforo
El lugar donde está el aparato influye mucho en la medición:
- A la altura de la respiración, por ejemplo en una estantería o en el escritorio, pero no junto a la ventana ni al lado del radiador.
- No justo delante de la cara: al lado del teclado mide sobre todo su propio aliento.
- En el dormitorio, sobre la cómoda y no en la mesilla junto a la almohada.
- Darle tiempo: tras encenderlo o cambiarlo de sitio, el aparato necesita un rato para estabilizarse. Las instrucciones indican si hay que calibrarlo y cómo.
La mayoría de los aparatos muestran un semáforo: verde para aire bueno, amarillo para «ventilar pronto», rojo para «ventilar ya». El fabricante decide con qué valor cambia el color: fíese de sus indicaciones y no de reglas generales sacadas de internet. De todos modos, la evolución dice más que una cifra aislada: si la curva sube con fuerza, es hora de dejar entrar aire fresco.
3. Abrir de par en par en lugar de dejar la ventana abatida
Cuando el aire está cargado, solo ayuda renovarlo con aire exterior. La Oficina Federal de Salud Pública aconseja abrir las ventanas del todo, hacer corriente si es posible y ventilar al menos cinco minutos durante la temporada de calefacción. EnergieSchweiz recomienda ventilar tres veces al día de cinco a diez minutos con las ventanas abiertas de par en par o haciendo corriente, en lugar de dejarlas abatidas.
Una ventana siempre abatida renueva el aire despacio, pero enfría las paredes y el derrame de la ventana: cuesta energía de calefacción y favorece la condensación. Con un medidor de CO2 verá enseguida lo rápido que baja el valor al abrir de par en par. En verano, ventile preferiblemente a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde, cuando fuera hace más fresco. Más información en la guía ventilar en invierno.
4. Ventilar el dormitorio y el despacho de forma específica
Dormitorio: ventile a fondo antes de acostarse y otra vez nada más levantarse. Si la puerta del dormitorio se queda abierta, el aire se reparte en un volumen mayor. Si duerme con la ventana abatida, procure que el derrame no se enfríe ni se humedezca.
Despacho en casa: para los puestos de trabajo, la ley suiza del trabajo exige que los locales estén suficientemente ventilados. En su comentario, la SECO indica además, para el trabajo de oficina sentado, temperaturas del aire de unos 21–23 °C en invierno. Estas reglas se aplican formalmente a las empresas, pero también sirven de referencia en casa: ventile un momento en cada pausa y no recaliente después la habitación.
5. Pensar a la vez en aire, humedad y limpieza
Donde se acumula el CO2, a menudo también se queda la humedad, sobre todo de noche en el dormitorio. Si su aparato indica durante mucho tiempo una humedad alta, lea la guía para reducir la humedad en el piso. Las manchas oscuras en las paredes exteriores o en las esquinas son una señal de alarma: consulte moho en el dormitorio.
Un purificador de aire no sustituye a la ventilación: los aparatos habituales filtran partículas como el polvo o el polen, pero no aportan aire fresco. En cambio, quitar el polvo con regularidad, tener limpios los marcos de las ventanas y cuidar los textiles evita levantar todavía más polvo al ventilar.
Los errores más frecuentes al ventilar
- Ventana abatida todo el día: el aire sigue cargado y el derrame de la ventana se enfría.
- Aparato en el sitio equivocado: junto a la ventana muestra valores demasiado buenos; delante de la cara, demasiado malos.
- Fiarse de cifras de internet: las reglas generales no valen para todos los aparatos; lo que cuenta son las instrucciones del fabricante.
- Ventilar a ojo: la nariz se acostumbra al aire cargado. Quien entra desde otra habitación lo nota enseguida; quien lleva horas sentado allí, no.
Preguntas frecuentes
¿Qué valores de CO2 en casa son buenos?
Guíese por el semáforo de su aparato: verde está bien, amarillo significa ventilar pronto y rojo, ventilar ya. El fabricante fija los umbrales exactos y los indica en las instrucciones. Más importante que un valor aislado es que la curva baje claramente después de ventilar.
¿Con qué frecuencia hay que ventilar?
EnergieSchweiz recomienda tres veces al día de cinco a diez minutos con las ventanas abiertas de par en par. En el dormitorio y en el despacho puede hacer falta más a menudo: el medidor le indica cuándo.
¿Basta con una ventana abatida?
Por lo general, no. Una ventana abatida renueva el aire despacio y enfría la pared alrededor de la ventana. Ventilar poco tiempo de par en par o haciendo corriente es más eficaz y ahorra energía de calefacción.
¿Un purificador de aire reduce el CO2?
No. Los purificadores habituales filtran partículas como el polvo y el polen, pero no aportan aire fresco. Contra valores altos de CO2 solo ayuda ventilar o un sistema de ventilación.
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