
Las cortinas recogen mucho más de lo que parece: polvo de la calle, grasa de la cocina, humo del balcón del vecino y, en invierno, la humedad de la ventana. Mucha gente solo se da cuenta cuando la luz entra a través de un velo gris. Saber lavar las cortinas como es debido marca toda la diferencia: un programa equivocado puede encoger varios centímetros un juego hecho a medida o dejar los visillos blancos amarillos para siempre.
En los pisos suizos las cortinas suele ponerlas el inquilino y no la propiedad, así que se mudan con usted y tienen que servir en ventanas nuevas. Otra razón para lavarlas con cuidado. Estas son las cinco reglas en las que confiamos.
1. Leer la etiqueta antes que nada
La etiqueta va cosida en un dobladillo lateral o en la cinta de fruncir. Indica la temperatura máxima, si admite secadora y si es solo para limpieza en seco. Si la han cortado, trate el tejido como delicado: en frío o a 30 °C, programa delicado, sin secadora.
Algunos materiales piden atención especial:
| Material | Enfoque habitual | Cuidado con |
|---|---|---|
| Visillos y gasas de poliéster | Delicado, 30 °C, centrifugado bajo | El agua caliente fija las arrugas |
| Algodón | 30–40 °C si la etiqueta lo permite | Puede encoger bastante |
| Lino | Delicado, temperatura baja | Encoge y se arruga con facilidad |
| Terciopelo, forradas u opacas | A menudo solo limpieza en seco | El recubrimiento puede agrietarse |
| Tejidos ignífugos | Seguir la etiqueta al pie de la letra | Un mal lavado afecta al tratamiento |
Aquí suelen bastar temperaturas bajas, y los consejos de EnergieSchweiz sobre lavar con eficiencia energética recuerdan que los programas eco y 20–30 °C ahorran energía sin necesidad de más detergente.
2. Retirar primero el polvo y los accesorios
El polvo que entra en el tambor se vuelve gris con el agua y se vuelve a depositar en el tejido. Descuelgue todo y sacúdalo bien en el balcón, o aspírelo antes en la barra con la boquilla de tapicería.
- Quite ganchos, deslizadores, pesos y pinzas. Los deslizadores de plástico pueden rayar el tambor o romperse.
- Anillas u ollados metálicos que no se pueden quitar: meta el paño en una bolsa de lavado grande o una funda nórdica vieja.
- Afloje la cinta de fruncir para que el tejido se mueva libremente en el agua.
- Revise si hay manchas y pretrátelas con suavidad con un poco de detergente líquido; pruebe antes en un dobladillo.
3. Cómo lavar las cortinas en la lavadora
Casi todos los tejidos ligeros pueden ir a la lavadora. La clave es el espacio y el trato suave.
- Carga: llene el tambor solo hasta la mitad. El tejido necesita moverse; si no, se arruga mucho y no se aclara bien.
- Programa: elija cortinas, delicados o lana. Muchas lavadoras suizas tienen un programa específico de cortinas.
- Temperatura: la de la etiqueta, normalmente 30 °C en sintéticos.
- Detergente: uno líquido suave o para delicados. Dosis de carga ligera y sin suavizante en los visillos, que puede dejar película.
- Centrifugado: bajo, de 400 a 600 rpm, o el mínimo que permita su máquina.
Si comparte lavadero en el edificio, planifique este lavado en su turno y sáquelas enseguida; nuestra guía sobre las normas del lavadero explica los reglamentos habituales.
Las cortinas pesadas que no caben con holgura también se pueden lavar a mano en la bañera con agua templada y un poco de detergente suave. Aclare bien y presione para sacar el agua sin retorcer.
4. Colgarlas húmedas en lugar de secarlas
Este es el paso que le ahorra la plancha. Sáquelas en cuanto termine el programa, sacúdalas con suavidad y cuélguelas directamente en la barra todavía algo húmedas. El peso del tejido estira casi todas las arrugas mientras se seca.
- Abra un poco la ventana o ventile bien para que salga la humedad.
- Proteja suelos de madera y alféizares con una toalla si el dobladillo aún gotea.
- No use nunca la secadora salvo que la etiqueta lo permita expresamente: el calor es la causa principal de que encojan.
- Evite secarlas sobre un radiador: deja marcas y encoge de forma desigual.
5. Recuperar los visillos blancos sin dañarlos
Los visillos se vuelven grises o amarillos por el polvo, el sol, los vapores de cocina o el humo. Lavarlos con regularidad evita casi todo.
- Déjelos una hora en remojo en agua templada con un poco de detergente antes del lavado principal.
- Los blanqueadores específicos para visillos del supermercado ayudan; siga la dosis y la etiqueta al pie de la letra.
- Lave los blancos aparte de la ropa de color.
¿Cada cuánto hay que lavar las cortinas?
No hay una regla fija, pero estas pautas funcionan bien:
Para las personas con alergia a los ácaros, el Centro Suizo de Alergia aha! recomienda reducir los acumuladores de polvo en casa, y los textiles lavados con regularidad forman parte de ello. Para un consejo personal, hable con su médico.
Errores frecuentes
- Llenar demasiado el tambor: arrugas profundas y zonas grises donde no se aclaró el detergente.
- Lavar demasiado caliente: el algodón y el lino encogen y los sintéticos se arrugan para siempre.
- Olvidar los ganchos: rayan el tambor, enganchan el tejido o atascan la bomba.
- Centrifugado alto: fija arrugas difíciles de quitar en paños largos.
- Secadora: la forma más rápida de perder largo.
- Lavar las opacas en la lavadora sin comprobar: el recubrimiento se agrieta o se despega.
Si la ventana está sucia, límpiela mientras todo está descolgado; nuestra guía sobre cómo limpiar cristales sin dejar marcas explica cómo.
Preguntas frecuentes
¿Se pueden lavar las cortinas en la lavadora?
Casi todas las ligeras de poliéster o algodón sí, en programa delicado o de cortinas a la temperatura de la etiqueta. Las de terciopelo, forradas, opacas y algunas ignífugas suelen ser solo para limpieza en seco.
¿A qué temperatura se lavan?
Normalmente a 30 °C los visillos sintéticos y hasta 40 °C el algodón si la etiqueta lo permite. Las temperaturas bajas reducen el riesgo de que encojan y se arruguen.
¿Cómo lavo cortinas con ollados metálicos?
Métalas en una bolsa de lavado grande o una funda nórdica vieja para que los ollados no golpeen el tambor, con programa delicado y centrifugado bajo.
¿Por qué amarillean los visillos?
Por el sol, el polvo, los vapores de cocina y el humo, y la lejía clorada puede amarillear aún más las fibras sintéticas. Lavarlos con regularidad y con suavidad, y usar un blanqueador específico según la etiqueta, es lo más seguro.
¿Hay que plancharlas después?
Normalmente no. Cuélguelas todavía algo húmedas y deje que su propio peso estire las arrugas.
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