
Apenas se quita las deportivas en la entrada y ya lo nota todo el piso. Unos zapatos que huelen mal rara vez son cuestión de higiene: detrás hay una combinación sencilla de humedad, calor y bacterias. En verano, cuando los pies sudan más, el problema se nota todavía más.
La buena noticia: contra el olor de los zapatos rara vez hacen falta productos especiales caros. Cinco remedios ayudan de verdad, y un truco muy popular, por desgracia, apenas sirve. Así recuperan la frescura las deportivas, el calzado para hacer ejercicio y el de diario.
Por qué los zapatos huelen mal
Los pies son una de las zonas del cuerpo con más glándulas sudoríparas. El sudor fresco apenas huele. El olor típico lo producen las bacterias que viven en la piel y dentro del zapato: se alimentan de sudor y de células muertas y, al hacerlo, liberan sustancias malolientes.
El zapato les ofrece condiciones ideales: es cálido, oscuro y húmedo. Si no se seca del todo por la noche, las bacterias se multiplican día tras día. Situaciones de riesgo:
| Situación | Por qué huele |
|---|---|
| Los mismos zapatos todos los días | El interior nunca llega a secarse |
| Pies descalzos en zapatillas o bailarinas | El sudor pasa directamente al forro y la suela |
| Zapatos de plástico o sintéticos | Poco transpirables, la humedad se queda dentro |
| Plantillas viejas y aplastadas | Ahí se acumulan sudor y bacterias |
| Zapatos mojados tras la lluvia o el deporte | La humedad es el caldo de cultivo ideal |
1. Zapatos que huelen menos gracias a un buen secado
Secar es, con diferencia, la medida más eficaz. Después de usarlos, saque el calzado del mueble cerrado y déjelos en un lugar ventilado, por ejemplo en el balcón o cerca de una ventana abierta. Afloje los cordones y tire de la lengüeta hacia delante.
- Papel de periódico: arrugado absorbe la humedad. Cámbielo al cabo de unas horas, hasta que salga seco.
- Hormas de madera de cedro: la madera absorbe la humedad, mantiene la forma de los zapatos de piel y huele bien.
- Alternar pares: evite llevar el mismo par dos días seguidos.
Nunca sobre el radiador, junto a la estufa ni a pleno sol: la piel se endurece y se agrieta, y las partes pegadas pueden despegarse. Un secador de zapatos a baja temperatura es una buena alternativa.
2. Bicarbonato contra el olor
El bicarbonato de sodio (en Suiza, Natron) es un remedio casero de eficacia probada contra los olores. La Fundación suiza para la protección del consumidor lo incluye entre los remedios caseros sencillos que sustituyen a muchos limpiadores especiales. Así se hace:
- Dejar que los zapatos se sequen por completo.
- Echar una cucharada de bicarbonato en cada zapato y repartirla.
- Dejar actuar toda la noche.
- Por la mañana, sacudir bien o aspirar.
En forros oscuros o en ante quedan restos blancos visibles. En ese caso, meta el bicarbonato en un calcetín viejo y limpio o en una bolsita de tela y colóquela dentro del zapato. Encontrará más usos en nuestra guía Limpiar con bicarbonato.
3. Cambiar o lavar las plantillas
La plantilla está en contacto directo con el pie: ahí se concentra la mayor parte del olor. Saque las plantillas extraíbles después de cada uso para que plantilla y zapato se sequen por separado. Si siguen oliendo, lávelas o cámbielas. Cómo hacerlo con cuidado, también con plantillas ortopédicas, lo explica nuestra guía Limpiar plantillas.
Las plantillas de piel, carbón activo o madera de cedro pueden reducir aún más los olores. Pero también necesitan aire con regularidad y cambiarse de vez en cuando.
4. Lavar a fondo los zapatos lavables
Si las zapatillas de lona o de malla siguen oliendo pese a todo, a menudo solo queda un buen lavado. Muchas aguantan la lavadora en programa delicado, pero ni mucho menos todas. Revise la etiqueta de la lengüeta o las indicaciones del fabricante; los zapatos de piel, los modelos pegados y los que llevan electrónica no van a la lavadora. Cómo hacerlo lo explica la guía Lavar zapatillas en la lavadora.
Los zapatos no lavables se limpian por dentro con un paño húmedo y un poco de agua jabonosa; después, déjelos secar bien.
5. Calcetines y pies: atacar la raíz
Cuanto menos sudor llegue al zapato, mejor se previene el olor:
- Llevar siempre calcetines, también con zapatillas: bastan unos pinkies finos.
- Elegir bien el material: el algodón, la lana (por ejemplo, merino) o las fibras técnicas absorben o evacuan la humedad.
- Calcetines limpios cada día, y cambiarlos durante la jornada si suda mucho.
- Lavar los calcetines a temperatura suficiente: tan caliente como permita la etiqueta. El significado de cada símbolo lo explica el índice de símbolos de cuidado de GINETEX.
- Lavarse los pies a diario y secarlos bien, también entre los dedos.
Si pese a todo persiste un olor fuerte, o aparecen picor, enrojecimiento o piel que se descama, puede haber hongos u otra causa detrás. Pida consejo en la farmacia o al médico: esta guía no sustituye el consejo médico.
El truco del congelador: ¿mito o ayuda?
Se lee a menudo que basta con meter los zapatos malolientes una noche en el congelador, dentro de una bolsa. El frío frena las bacterias, pero ni mucho menos las mata a todas. Al descongelarse vuelven a activarse y el olor regresa pronto. Además, al descongelarse se forma condensación dentro del zapato: justo la humedad de la que quiere librarse. Y, por higiene, el calzado de calle no debería estar junto a los alimentos.
Los errores más frecuentes
- Guardar los zapatos en un armario cerrado cuando todavía están húmedos.
- Llevar el mismo par cada día: nunca llega a secarse.
- Tapar el olor: el perfume o el ambientador se mezclan con el olor a sudor en lugar de eliminarlo.
- Secarlos en el radiador: la piel y las partes pegadas sufren.
- No sacar nunca las plantillas: debajo sigue siempre húmedo.
Preguntas frecuentes
¿Qué hacer rápido si los zapatos huelen mal?
Lo más rápido es combinar secado y bicarbonato: sacar las plantillas, secar el zapato con papel de periódico, echar bicarbonato para toda la noche y sacudirlo por la mañana.
¿Sirve meter los zapatos en el congelador?
Apenas. El frío solo frena las bacterias de forma pasajera; al descongelarse vuelven a activarse y se forma condensación. Un buen secado y el bicarbonato funcionan mejor.
¿Cada cuánto hay que cambiar las plantillas?
Depende del material y del uso. Si siguen oliendo después de lavarlas y secarlas, o están aplastadas o deformadas, conviene cambiarlas. Las plantillas ortopédicas, que las revise una tienda especializada.
¿Por qué las zapatillas huelen antes que los zapatos de piel?
Muchas zapatillas son de materiales sintéticos que dejan salir mal la humedad, y a menudo se llevan sin calcetines. La piel absorbe mejor la humedad y la libera al secarse.
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