
La blusa nueva está recién comprada, la camiseta acaba de llegar en el paquete y apetece ponérsela enseguida. Aun así, merece la pena lavar la ropa nueva antes de que toque la piel por primera vez. Entre la fábrica y el armario hay transporte, almacén, tienda y, a menudo, varias pruebas en el probador.
Y no solo se trata de la ropa: las toallas y la ropa de cama nuevas también ganan con un primer paso por la máquina. Le explicamos qué ocurre entonces, qué prendas conviene tratar así y cuándo puede ahorrárselo.
Por qué conviene lavar la ropa nueva antes de ponérsela
Aprestos y residuos: muchos tejidos reciben durante la fabricación un acabado que los mantiene lisos, sin arrugas o estables y les ayuda a soportar largos transportes. Esos acabados suelen explicar el típico olor «a nuevo» y el tacto algo rígido. Un ciclo con agua y detergente elimina buena parte de ellos.
Tintes: en las primeras coladas, los tejidos nuevos suelen soltar el tinte sobrante. Se nota en el agua, pero también en la piel o en un sofá claro. Algunos colorantes pueden causar irritaciones o alergias de contacto en personas sensibles.
Higiene tras el probador: en la tienda, una prenda puede haber pasado por varias personas, y en las compras por internet las devoluciones vuelven a ponerse a la venta. Normalmente no es un problema, pero pasarla por la máquina despeja cualquier duda.
| Tejido nuevo | ¿Lavar antes del primer uso? | Cómo |
|---|---|---|
| Camisetas, camisas, blusas, ropa interior | Sí | Según la etiqueta, colores oscuros aparte |
| Vaqueros y colores intensos | Sí, por separado | Del revés, en frío o a 30 °C, solos o con prendas parecidas |
| Toallas | Sí, a ser posible dos veces | Separadas por colores, sin suavizante |
| Ropa de cama | Sí | A 40–60 °C según la etiqueta |
| Ropa de bebé | Imprescindible | Detergente sin perfume, aclarado extra |
| Jerséis de lana, abrigos, trajes | Normalmente no hace falta | Airear y después cuidar según la etiqueta |
1. Leer la etiqueta y preparar las prendas
Antes de meter una prenda nueva en la lavadora, revise la etiqueta de cuidado. El número dentro de la cubeta es la temperatura máxima y las rayas debajo indican programas más suaves. El índice de símbolos de cuidado de GINETEX explica qué significa cada símbolo; encontrará más detalles en nuestra guía para entender los símbolos de lavado.
Quite etiquetas de precio, hilos de plástico y tiras de cartón, cierre cremalleras y botones y dé la vuelta a las prendas estampadas u oscuras. Revise los bolsillos: a veces queda dentro una bolsita antihumedad o un botón de repuesto.
2. Lavar bien la ropa nueva
Para el primer lavado basta un programa normal a la temperatura que usaría después, es decir, 30 o 40 °C para la mayoría de la ropa de diario. EnergieSchweiz, el programa energético de la Confederación, recomienda dar preferencia a temperaturas bajas, programas eco y cargas completas. Por eso conviene juntar las prendas nuevas hasta tener una carga de colores parecidos.
Las prendas de colores intensos, como vaqueros oscuros o camisetas rojas y negras, se lavan aparte o solo con colores parecidos durante las dos o tres primeras coladas. Así la ropa clara sigue siendo clara. Los remedios caseros como la sal o el vinagre en la lavadora no protegen de forma fiable contra el desteñido. Si ya ha ocurrido el accidente, nuestra guía para recuperar la ropa desteñida puede ayudarle.
3. Toallas nuevas: primero lavar, luego usar
Las toallas de rizo nuevas a menudo apenas absorben, porque en fábrica recibieron un acabado que las deja suaves y esponjosas. Solo tras varias coladas empiezan a secar de verdad. Lávelas, por tanto, antes del primer uso, a ser posible dos veces, a la temperatura de la etiqueta, normalmente 60 °C para el algodón blanco o claro.
Las toallas nuevas de color destiñen especialmente y al principio sueltan mucha pelusa. Lávelas por separado y limpie después el filtro de pelusas de la secadora. Prescinda del suavizante: se deposita sobre los rizos y hace que la toalla absorba peor. Cómo mantenerlas suaves sin él lo explica nuestra guía sobre toallas suaves.
4. Ropa de cama nueva antes de la primera noche
La ropa de cama nueva también pasa por la lavadora antes de la primera noche. Se vuelve más suave, pierde el olor del envoltorio y, si ha de encoger un poco, lo hace en el primer lavado: mejor antes de hacer la cama que después. Lave la ropa de cama de algodón a 40–60 °C según la etiqueta.
Para las personas con alergia a los ácaros del polvo, el Centro Suizo de Alergias aha! recomienda lavar fundas de almohada, fundas nórdicas y pijamas a 60 °C. Por eso conviene elegir ya al comprarla ropa de cama que aguante esa temperatura. Con qué frecuencia cambiarla después se explica en nuestra guía para lavar la ropa de cama.
5. Cuándo puede saltarse el primer lavado
No todas las prendas nuevas necesitan lavarse de inmediato. Abrigos, americanas, trajes y prendas con el símbolo de limpieza profesional casi nunca van en contacto directo con la piel. Basta con airearlas una noche en el balcón o junto a una ventana abierta.
Los jerséis finos de lana y de cachemir tampoco tienen que pasar por la lavadora antes de estrenarse: cada lavado castiga las fibras. Si tiene la piel sensible, póngase debajo una camiseta de algodón. Para los vaqueros de tela cruda (raw denim), algunos fabricantes recomiendan retrasar a propósito el primer lavado: en ese caso, siga sus indicaciones.
Errores frecuentes al lavar la ropa nueva
- Rojo nuevo con blanco: el tinte sobrante mancha la ropa clara ya en el primer lavado.
- Un primer lavado demasiado caliente: una prenda pensada para 30 °C puede encoger o perder color a 60 °C.
- Suavizante en las toallas nuevas: no las hace más suaves, sino menos absorbentes.
- Dejar las etiquetas puestas: las tiras de cartón y los hilos de plástico pueden soltarse y atascar la lavadora.
Preguntas frecuentes
¿Hay que lavar la ropa nueva antes de ponérsela?
Es recomendable sobre todo con las prendas que van en contacto con la piel, como camisetas, ropa interior y ropa de cama. Un ciclo en la máquina elimina restos de fabricación y transporte y el exceso de tinte. Para abrigos y lana suele bastar con airearlos.
¿Por qué la ropa nueva huele a productos químicos?
El olor suele proceder de los acabados, los tintes y el embalaje. Por lo general desaparece tras el primer lavado o una buena ventilación. Si persiste, lave la prenda una segunda vez.
¿Cuántas veces hay que lavar las toallas nuevas antes de usarlas?
Lo ideal son uno o dos ciclos sin suavizante; después absorben mucho mejor. Las toallas de color se lavan aparte las primeras veces, porque destiñen y sueltan pelusa.
¿Se puede lavar la ropa nueva con el resto de la colada?
Las prendas claras, sí, si coinciden la temperatura y el programa. Las prendas nuevas de colores intensos es mejor lavarlas solas o con colores parecidos las primeras veces.
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